Ha salido al mercado una alternativa electrónica para ayudar a los fumadores a seguir con su habito de una manera más saludable y también más barata sin tener que estar restringido a las áreas permitidas para ello.
El “Supersmoker” no contiene tábaco, no entra en combustión y tampoco emite humo real. El invento está formado por una cámara de vaporización y un cartucho que contiene elementos comestibles que imitan el sabor a tabaco. La dosis de nicotina es más pequeña que la de un cigarrillo normal y cada cartucho consumible es equivalente a unos 15 o 20 cigarrillos normales.
No sabemos si sorprendernos o dar por hecho, simplemente, que la tecnología avanzada a pasos más grandes que nuestra capacidad para asimilar todos estos inventos.
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