Se acabó el aprendizaje
¿De qué manera debería definirse la gestión de una comisión directiva que en su primer año de mandato,
luego de una década de vida institucional clausurada, recuperó patrimonio, invirtió en infraestructura, aumentó la cantidad de socios en un 30%, resguardó al club, con un expediente de quiebra todavía pendiente, de sobresaltos judiciales y cerró el balance contable con superávit millonario? La aprobación inmediata admite reparos cuando se pone en análisis el manejo del fútbol profesional, esencia de Racing. Este año les ha servido a las autoridades para aprender que resulta inconveniente someterse al arbitrio del entrenador del turno cuando se debe confeccionar el plantel para una temporada y que el mercado detecta, con precios inflados, cuando un club tiene urgencia por sumar jugadores de prestigio. En eso se debate la CD, entre la voluntad de incorporar calidad (asignatura pendiente) y la certeza de que los billetes están contados. Vale preguntarse, entonces, acerca del aporte de capitales privados, algo que se prometía como certeza en la campaña electoral. Porque mientras Racing no logre la independencia financiera que permiten ventas generosas (Lanús, con Acosta y Sand, y Vélez, con Mauro Zárate, Escudero y varios más, pueden dar ejemplo) estará bajo presión, con la necesidad de crecer en prestaciones para evitar un trauma mayor que la Promoción