¿Ves, Dash? No podés contenerlo. Pero sabé que te voy a dejar solito mientras querés contradecir al mundo. Yo mientras tanto voy a mirar para otro lado (en ese caso, podría hacerle una seña a uno de esos enfermeros inmensos para que te pongan una camisita blanca y te acompañen en un auto grande grande, blanco y con luces que prenden y apagan ).



Y salí así, con atuendo veraniego, sin pensar en que podía llover, cuánto podía llover, ni cuánto podía bajar la temperatura durante/después de la lluvia.

Cuando la lluvia se largó con entusiasmo me miré bien y dije "ok, hoy no da; tengo que conseguir un paraguas". Había un negocio de accesorios para mujeres. Entré y dije "Hola! Estoy buscando un paraguas ¿venden acá?". "Sí, por supuesto", me dijo la vendedora. Me mostró uno aclarándome que era el último que les quedaba, último modelo, último color. No era feo (a ver... era un paraguas, pero al menos era liso y de un solo color). Le pregunto cuánto cuesta y me dice "Ochenta y cuatro pesos" Ochenta y cuatro.

Yo no uso paraguas. Cada tanto tengo que comprar alguno por alguna situación muy particular -como hoy- pero si no no. De todos modos... es un paraguas, era todo de plástico y no se veía a simple vista que mereciera ser vendido a mejor precio que otros.

Así me retiré, sin paraguas. Iba a ir hasta la plaza que estaba a tres cuadras a almorzar algo (no a la plaza y bajo la lluvia, sino a un barcito que está en frente). La lluvia no era excesiva pero era constante así que me acerqué con mi mejor sonrisa a un señor que estaba caminando hacia el lado de la plaza con un gran paraguas y le dije "señor, usted va para aquel lado, ¿no? ¿Me lleva, por favor?". El señor se sorprendió, sonrió, y me dijo que sí muy amablemente.

Así que la cuestión de la lluvia fue mucho menos incómoda de lo que había pensado.

Pero, pero, pero. Llegué al bar en cuestión, le pedí un baguetín de jamón, queso y rúcula. Qué vas a tomar? me preguntó el mozo. "Un agua tónica, fría pero sin hielo por favor". Y se fue. Volvió unos minutos después con mi sandwich y un agua tónica. "Mirá, está fría, pero no entendí bien ¿querés que te traiga más hielo?".

La incertidumbre que genera mi pedido no me llamaría la atención si no fuese porque el desconcierto aparece casi todas las veces que lo digo.
Es posible que no mucha gente lo pida de ese modo, pero eso no significa que sea poco claro, ¿no? ¿O sí?

Sin lugar a dudas, no se trata de una incapacidad de comprensión. Se ve que cuando no se escucha lo que uno está esperando (ya sea por deseo o por costumbre) lo que se genera rápidamente del otro lado es una abrupta bajada de persiana metálica. Es feo cuando eso pasa, ¿no?

¿Si estoy hablando de esto realmente? Bueeeeno... en este ejemplo de la Schweppes se aplica perfectamente, lo que no significa que no aplique también en otros casos. En muchos otros casos.