Le prometí a este muchacho que iba a responderle que es lo que yo creo que es peronismo (de manera fundamentada), y como pienso que muchos de los que aquí forean tienen una idea rara del mismo, paso a mostrarles una parte de un trabajo que hice sobre la doctrina peronista... es largo, pero espero que sea de su interés:Es raro que te quejes de la vision estatista que tiene la gente y a su ves afirmes ser peronista. Menem estará en el PJ pero esta lejos de ser peronista o seguir esa doctrina, sus mandatos son el claro ejemplo de que hizo todo lo contrario a lo que haria un verdadero peronismo.
Cuando uno trata de abordar al peronismo, se debe tener en cuenta como pensaba Perón que era el mundo. En el pensamiento de Perón, se vislumbra claramente la idea que tiene él, acerca de cómo a lo largo de la historia, el hombre tiende a la formación de integraciones sociales cada vez más amplias, y así lo dice, por ejemplo en 1973, en un mensaje enviado a la Cumbre de Países No Alineados: “Es indudable que la evolución humana en sus diversos aspectos vitales, nacionales e internacionales, se dirige, como ha sucedido a lo largo de la historia de nuestra tierra, hacia integraciones mayores. Del hombre aislado pasamos a la familia; de ésta a la tribu; luego el Estado primitivo; la ciudad; el Estado medieval; la nacionalidad; y ahora avanzamos en el continentalismo como lo prueban las organizaciones al estilo del Mercado Común Europeo.
He ahí lo brillante de Perón, él ve cómo se van desarrollando los sucesos históricos, y sabe que no está en él (ni en nadie) detenerlos, sino simplemente aprovecharlos y crear una “montura” para cabalgarlos… o dejarse aplastar. Al embajador Messersmith, de los EEUU le dijo que la Argentina siempre había tenido una posición de aislamiento mundial, con resultados nefastos, y que él haría lo posible para que la Argentina no repita jamás los errores cometidos en el pasado.
En Perón, la marcha ascendente de la historia apunta hacia lo auténtico que, tanto en el hombre como en las sociedades, es lo universal. Por eso, lo universal no es simplemente una fase más de la evolución de la humanidad. Para Perón, lo universal es lo que siempre está presente en la evolución del hombre, en cada una de sus fases. Es el hombre mismo. Así, su concepción de la persona humana expresa una inspiración cristiana, que está presente en una forma virtual.
¿Qué acciones tomó en consecuencia? Bueno, fue uno de los principales instigadores para que Argentina abandonara la neutralidad en la Segunda Guerra Mundial. Hay una foto muy expresiva (perdón, no recuerdo el diario) de un Perón sonriente al lado de Farrell y otros militares serios, el día que Argentina declaraba la guerra a Alemania. Sobre eso, Perón simplemente diría que era necesario avanzar con la corriente. Veía venir la creación de la ONU, y no quería perder el tren.
Ya en su gobierno dirá que la Argentina “Por razones políticas, ideológicas, geográficas y estratégicas, nosotros no podemos estar con el comunismo. Descartado eso, nosotros ya determinamos en dónde está nuestro centro de gravedad en la acción: en el frente occidental. Nosotros vamos a formar parte del frente occidental, y lo que se avecina va a ser una lucha entre el frente occidental y el oriental. Como nosotros estamos en uno de ellos, tenemos determinado allí el gran espacio en donde vamos a actuar”.
Si observamos la política exterior del gobierno peronista, notamos siempre un constante acercamiento a EEUU: primer firmante de la OEA, firma del tratado de Río, apoya con víveres a EEUU en la guerra de Corea (casi manda tropas) y lo respaldó diplomáticamente. Por dar ejemplos, y para ver hasta qué punto éramos importantes en cuestiones de política internacional la Argentina dirigió la mediación entre Rusia y los países occidentales, para la solución pacífica a un bloqueo que imponía la URSS a Berlín.
Algún mal pensado me dirá entonces ¿dónde queda la Tercera Posición? La respuesta es simple: La tercera posición nunca se afirmó como una posición neutra entre EEUU y la URSS. Si escuchamos a Paz uno de los responsables de las relaciones exteriores del gobierno peronista, dirá: “La tercera posición estaba más de acuerdo con las Encíclicas papales que con una ubicación intermedia. Era un concepto cristiano de capitalismo humanizado”. Coincidiendo con esto opinan Ivanissevich y Remorino, otros referentes de la política internacional peronista.
Ahora, en consecuencia con su idea de avanzar hacia integraciones sociales más grandes, Perón no se queda sólo en introducir a la Argentina en el contexto de la política mundial, sino también integrarse junto con nuestros hermanos iberoamericanos. Perón busca la conformación del famoso bloque ABC (Argentina, Brasil y Chile), antecesor del MerCoSur. Sobre el mismo dirá: “La República Argentina sola no tiene unidad económica, el Brasil solo tampoco la tiene, Chile solo tampoco tiene unidad económica; pero estos tres países unidos conforman quizás en el momento actual la unidad económica más extraordinaria del mundo entero” Y sostiene “Estos es lo que ordena, imprescriptiblemente, la necesidad de la unión de Chile, Brasil y Argentina”. Sobre la unión con Chile opinará por ejemplo, que el concepto (curiosamente dictado por la mediación de la Corona Inglesa) de Argentina en el Atlántico y Chile en el Pacífico, es erróneo. Para Perón, Chile debe estar presente en todos los puertos argentinos, y Argentina debe estar presente en todos los puertos chilenos.
Pero es esencial hacer notar que en la visión continentalista del peronismo, lo anglosajón está presente. En 1949 opinará el General que los enfrentamientos entre los países de América Latina con los EEUU son pecados de juventud, formas de desplegar el difícil proceso de creación de las nacionalidades, momentos necesarios en un conflicto que en lo esencial está resuelto. En 1954 dirá también, en el marco de una discusión sobre una zona de libre comercio americana, que debía ir del Ártico al Antártico, y que tiene que basarse, no solamente en el predominio de lo económico (si es que ha de existir), sino más bien en una cultura americana común, heredera de San Martín, Bolívar y Washington.
Ahora, aún cuando Perón creía en la evolución histórica hacia integraciones mayores, remarca que la base de estas integraciones son necesariamente las unidades nacionales, de la misma manera que los individuos son las base de la comunidad. La única manera (sana) de integrarnos en el mundo, es hacerlo sin olvidar nuestra cultura, nuestra raíz y nuestra esencia argentina. No se trata absolutamente para nada del internacionalismo comunista, que busca remplazar las nacionalidades, haciendo del mundo uno solo, sino un universalismo de tipo cristiano, que apunta a la integración de todos los países, sin hacer renegar a estos de su unicidad.
En este sentido me parece importante traer a colación una frase que leí del ilustre politólogo Grancaco, que me parece muy representativa de este punto: “ser peronista es defender la inclusión de todas las clases al sistema político para la defensa de la Nación Argentina”. Esto es uno de los problemas centrales de la cuestión peronista, que queda bien expresada en el axioma que reza: “Para un argentino no hay nada mejor que un argentino”. Ahora, alcanzar la Unidad Nacional es fundamental para la integración universal que se gesta en la historia y que nos es imposible evitar. Pero la propia Unidad no se puede llevar a cabo sin ciertas condiciones, y es allí cuando entran en escena las famosas banderas del peronismo:
La Justicia Social. Es ridículo hablar de la unión de todos los argentinos, si más de la mitad de los argentinos viven en la miseria. Es necesario que se dignifique la calidad de vida de estas personas, que adquieran los derechos políticos que le son propios, no sólo en cuanto a su derecho a voto, sino en su derecho a organizarse y a reclamar.
La Independencia Económica y la Soberanía política. Sumamente interrelacionadas. Durante todo el siglo XIX habíamos sido prácticamente una neo-colonia inglesa. Los gringos, a través de la fuerza (en algunos casos), pero sobre todo “financieramente” (no encuentro el término apropiado), consiguieron mantener a la política dentro del Río de la Plata, atrapada bajo sus designios (que poco solían beneficiar a los criollos, salvo quizás a la élite). Es imposible crear un aparato social capaz de satisfacer las necesidades humanas, y perseguir la justicia social, si nuestras decisiones políticas (y primordialmente) económicas son decididas por comerciantes ingleses.
Entonces, para redondear la idea, podríamos resumir diciendo que el ideal de Perón es alcanzar el engrandecimiento de la patria y la unidad nacional, para la integración de la misma en el mundo actual y futuro. Esta unidad, y éste engrandecimientos sólo se pueden llevar a cabo a través de la Justicia Social, por lo que esta, aún siendo parte clave de la doctrina peronista, pasa a relegarse más a un medio que a un fin.
Y con esto de confundir los medios con los fines, hay algunos ingenuos que piensan que las privatizaciones y concesiones son cosas contrarias al peronismo, y arguyen que este es un tipo de gobierno estatista. Dejemos que el General les responda:
“La industria es una empresa privada. El Estado no tiene ningún interés en ella y tan pronto las empresas estatales actuales, tomadas en estado de antieconomía, puedan ser devueltas al capital privado, el Estado tendrá un gran placer en desprenderse de todas esas empresas y entregarlas a los privados. Nosotros somos gobierno, no industriales”.
Otro punto que querría recalcar, es el del peronismo, como agente modernizador. Con la llegada de la Revolución del 43 primero, y luego con los gobiernos constitucionales del General, la Argentina dio pasos agigantados. El mero hecho de que nos insertemos en el mundo, nos obligaba a estar a la altura de este mundo.
De esta manera aparece el peronismo en 1945 incluyendo a las masas en la política, la llegada de los derechos laborales, cosa imprescindible, la modernización de la industria y de nuestro texto constitucional, el voto femenino, etc. Vuelve el peronismo en 1989 para volver a incluir a la Argentina en el mundo, abriendo el mercado, desembarazándose de un pesado e inútil aparato estatal, incluyéndonos en la Revolución Científica y Tecnológica Mundial, abriéndonos a la Economía del conocimiento que empieza a entrar en escena desde la crisis del petróleo de la década del 70. Vuelve a renovar la Carta Magna, etc. En estos finales del siglo XX, las exigencias eran muy distintas de las de cincuenta años atrás, y por eso, aunque las modernizaciones buscaban sustancialmente lo mismo, aparecían a los ojos incautos y oídos susceptibles a los medios como totalmente contrarias a la Argentina que Juan Domingo trató de armar.
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